Los incendios forestales no solo afectan al medio ambiente y a la calidad del aire. El humo, las cenizas y las partículas en suspensión también pueden afectar a nuestra salud visual y provocar molestias en los ojos.
Durante un episodio de humo, es habitual notar los ojos más rojos, llorosos o irritados. En la mayoría de los casos, estas molestias son leves y temporales, pero pueden resultar especialmente incómodas y llegar a empeorar algunos problemas oculares previos.
Por eso, saber cómo proteger los ojos del humo de los incendios es importante para reducir la exposición y evitar que las molestias vayan a más.
¿Cómo afecta el humo de los incendios a los ojos?
El humo procedente de los incendios forestales contiene diferentes partículas y sustancias que pueden irritar la superficie ocular.
Cuando estas partículas entran en contacto con los ojos, pueden alterar temporalmente su superficie y provocar diferentes síntomas. Además, las personas que ya presentan alguna condición ocular pueden notar que sus molestias empeoran durante estos episodios.
La irritación puede aparecer incluso aunque no nos encontremos justo al lado del incendio, ya que el humo y las partículas en suspensión pueden desplazarse con el viento.
Síntomas de irritación ocular por humo
La exposición al humo puede provocar diferentes molestias oculares. Entre las más habituales encontramos:
- Enrojecimiento de los ojos.
- Lagrimeo.
- Sensación de cuerpo extraño o arenilla.
- Visión borrosa transitoria.
- Escozor o sensación de irritación.
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y temporales y tienden a desaparecer cuando disminuye la exposición al humo.
Sin embargo, las personas que ya tienen problemas oculares pueden experimentar un empeoramiento de sus síntomas habituales.
¿Qué hacer para proteger los ojos del humo?
Cuando existe humo en el ambiente, la mejor medida es reducir todo lo posible la exposición. Estos sencillos consejos pueden ayudarte a cuidar tu salud visual.
1. Evita salir al exterior si hay mucho humo
Si la concentración de humo es elevada, permanece en espacios interiores siempre que sea posible.
Mantén las puertas y ventanas cerradas para reducir la entrada de humo y partículas en suspensión en casa.
Si necesitas salir al exterior, intenta limitar el tiempo de exposición.
2. No te frotes los ojos
Cuando los ojos pican o molestan, es habitual tener la necesidad de frotarlos. Sin embargo, hacerlo puede aumentar la irritación y empeorar las molestias.
Si notas sensación de cuerpo extraño, evita tocarte los ojos y lávate las manos antes de manipular la zona ocular.
3. Utiliza lágrimas artificiales
Las lágrimas artificiales pueden ayudar a lubricar la superficie ocular y a eliminar partículas que hayan podido entrar en contacto con los ojos.
Si sufres molestias con frecuencia o tienes algún problema ocular previo, consulta con un profesional para saber qué tipo de producto puede ser más adecuado para ti.
4. Si utilizas lentillas, reduce su uso
El humo puede resultar especialmente molesto para las personas que utilizan lentes de contacto.
Durante los episodios de humo, puede ser recomendable reducir su uso y utilizar gafas siempre que sea posible.
De esta forma, además de evitar que las partículas se acumulen en las lentes, puedes proporcionar un mayor descanso a tus ojos.
5. Utiliza gafas de sol cuando tengas que salir
Si necesitas salir al exterior, las gafas de sol pueden ayudar a proteger los ojos frente a las partículas y agentes ambientales.
Además, las gafas actúan como una barrera física y pueden reducir el contacto directo del humo y las partículas con la superficie ocular.
Recuerda que deben ser gafas de calidad y con una protección adecuada frente a la radiación ultravioleta.
¿Qué hacer si tienes una irritación ocular por humo?
Si después de estar expuesto al humo notas molestias, puedes seguir algunas recomendaciones básicas:
Lávate las manos antes de tocarte los ojos.
Si tienes sensación de irritación, puedes enjuagar los ojos con abundante suero fisiológico para ayudar a eliminar posibles partículas.
Evita utilizar productos o colirios con medicamentos sin la recomendación previa de un profesional sanitario.
Y, sobre todo, no te frotes los ojos, aunque tengas picor o sensación de cuerpo extraño.
¿Cuándo hay que consultar a un profesional?
En la mayoría de los casos, la irritación ocular causada por el humo es temporal. Sin embargo, hay determinadas situaciones en las que es importante solicitar valoración profesional.
Consulta con un profesional sanitario si aparece:
- Dolor ocular intenso.
- Disminución importante de la visión.
- Sensación de cuerpo extraño que no mejora después del lavado.
- Secreción abundante o inflamación de los párpados.
- Síntomas que persisten durante más de 24-48 horas o que empeoran.
Si el dolor, la pérdida de visión o la sensación de cuerpo extraño son importantes, se debe solicitar atención sanitaria urgente.
Especial cuidado si ya tienes problemas oculares
Las personas con determinadas alteraciones oculares pueden ser más sensibles a las condiciones ambientales y notar un empeoramiento de sus síntomas cuando existe humo en el ambiente.
Si habitualmente sufres molestias como sequedad, irritación o sensibilidad ocular, es especialmente importante reducir la exposición y prestar atención a cualquier cambio.
Ante síntomas persistentes, una valoración profesional permitirá determinar qué está provocando las molestias y cuál es la mejor manera de actuar.
No olvides que el humo también afecta a la salud respiratoria
Los incendios forestales no solo tienen consecuencias para los ojos. El humo y las partículas en suspensión también pueden afectar al sistema respiratorio.
Por ello, cuando existe un episodio importante de humo, es fundamental seguir las recomendaciones de las autoridades sanitarias y limitar la exposición tanto como sea posible.
Cuidar nuestros ojos forma parte de cuidar nuestra salud y nuestro bienestar general.
Protege tus ojos durante los episodios de humo
El humo de los incendios forestales puede provocar irritación ocular, enrojecimiento, lagrimeo, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa transitoria.
Reducir la exposición, mantener las ventanas cerradas cuando sea necesario, evitar frotarse los ojos, utilizar lágrimas artificiales y recurrir a gafas en el exterior son algunas medidas que pueden ayudar a proteger la superficie ocular.
Y recuerda: si las molestias son intensas, persisten o afectan a tu visión, no esperes a que desaparezcan por sí solas y consulta con un profesional sanitario.
En nuestro centro óptico estamos a tu disposición para resolver tus dudas sobre salud visual y ayudarte a cuidar tus ojos durante todo el año.