Septiembre llega con nuevos horarios, libros, deberes, actividades extraescolares y muchas horas de estudio. Para los niños, comenzar un nuevo curso supone adaptarse de nuevo a las exigencias del día a día, y para ello contar con una buena visión es fundamental.
A veces pensamos que un niño ve bien simplemente porque no se queja o porque no tiene dificultades evidentes para leer. Sin embargo, los problemas visuales no siempre son fáciles de detectar en casa o en el colegio.
Una revisión visual antes de comenzar el curso puede ayudar a comprobar que los ojos y el sistema visual están preparados para afrontar las exigencias de la etapa escolar.
¿Cómo puede afectar un problema visual al rendimiento escolar?
Gran parte del aprendizaje durante la etapa escolar depende de la visión.
Leer, copiar de la pizarra, escribir, utilizar un ordenador, realizar ejercicios o mantener la atención durante una explicación son actividades que requieren un buen funcionamiento del sistema visual.
Cuando existe un problema que no ha sido detectado, el niño puede tener que realizar un esfuerzo adicional para ver con claridad o mantener el enfoque.
Esto puede manifestarse de diferentes maneras y no siempre significa que el niño simplemente «no quiera estudiar» o que tenga falta de atención.
Por eso es importante observar su comportamiento y prestar atención a determinadas señales.
Señales que pueden indicar que un niño no ve bien
Los niños no siempre son conscientes de que tienen un problema visual. Para ellos, ver de una determinada manera puede ser lo habitual y pueden no saber explicar que algo no funciona correctamente.
Algunas señales a las que conviene prestar atención son:
- Se acerca mucho al libro o a la pantalla.
- Entrecierra los ojos para ver de lejos.
- Se pierde al leer o se salta líneas.
- Utiliza el dedo para seguir la lectura.
- Se frota los ojos con frecuencia.
- Parpadea excesivamente.
- Se queja de dolores de cabeza después de estudiar.
- Evita leer o realizar tareas que requieren visión próxima.
- Le cuesta copiar de la pizarra.
- Inclina o gira la cabeza para mirar.
- Se cansa rápidamente durante la lectura.
- Baja su rendimiento escolar sin una causa aparente.
La presencia de alguno de estos comportamientos no significa necesariamente que exista un problema visual, pero sí puede ser una buena razón para realizar una valoración.
No todo es ver bien de lejos
Cuando hablamos de una revisión visual infantil, es habitual pensar únicamente en comprobar si el niño ve correctamente las letras de una pantalla o de una pizarra.
Pero el sistema visual realiza muchas más funciones.
Para estudiar y aprender correctamente necesitamos, entre otras cosas, una buena capacidad para:
- Enfocar a diferentes distancias.
- Mantener la visión próxima durante periodos prolongados.
- Coordinar ambos ojos.
- Mover los ojos correctamente durante la lectura.
- Cambiar rápidamente la mirada entre diferentes distancias.
- Interpretar correctamente la información visual.
Por eso, una valoración visual completa puede aportar mucha más información que comprobar únicamente la graduación.
La importancia de revisar la visión antes de empezar el curso
La vuelta al colegio es un buen momento para comprobar que la visión del niño se encuentra en buenas condiciones.
Especialmente si durante el curso anterior aparecieron dificultades, dolores de cabeza, cansancio visual o problemas de lectura.
También es recomendable prestar especial atención a los niños que ya utilizan gafas o lentes de contacto, ya que sus necesidades visuales pueden cambiar a medida que crecen.
Una revisión permite comprobar si la graduación continúa siendo adecuada y si existen otros aspectos que puedan estar afectando a su rendimiento visual.
La miopía infantil: otro motivo para estar atentos
En los últimos años, la miopía infantil se ha convertido en una preocupación creciente para muchas familias.
Durante la infancia y la adolescencia, la graduación puede cambiar con rapidez. Por eso, no debemos esperar necesariamente a que el niño diga que no ve bien para comprobar su visión.
Algunas señales que pueden hacer sospechar de una miopía son:
- Acercarse demasiado a la televisión.
- No distinguir bien lo que está escrito en la pizarra.
- Entrecerrar los ojos para ver de lejos.
- Sentarse cada vez más cerca de la pantalla.
- Tener dificultades para reconocer personas u objetos a distancia.
Si existe miopía o antecedentes familiares, es especialmente importante realizar un seguimiento periódico.
En los casos en los que sea necesario, un profesional de la visión puede valorar si el niño es candidato a un programa de control de miopía.
¿Cuánto tiempo pasa un niño delante de una pantalla?
Las pantallas forman parte de la vida escolar y familiar de muchos niños. Ordenadores, tablets, móviles y videojuegos pueden hacer que pasen muchas horas realizando tareas en visión próxima.
El problema no es únicamente la pantalla, sino también mantener durante mucho tiempo una actividad de cerca sin realizar descansos.
Durante el curso es recomendable fomentar hábitos visuales saludables:
Realizar descansos
Cuando se realizan tareas de cerca durante mucho tiempo, conviene hacer pausas y cambiar la mirada hacia distancias más lejanas.
Mantener una distancia adecuada
Evita que el niño se acerque excesivamente a libros, tablets o pantallas.
Cuidar la iluminación
La zona de estudio debe contar con una iluminación suficiente y evitar reflejos molestos.
Pasar tiempo al aire libre
Siempre que sea posible, es recomendable combinar las actividades de cerca con tiempo de ocio al aire libre.
¿Cuándo debería hacerse una revisión visual infantil?
No existe una única frecuencia válida para todos los niños. Las necesidades pueden variar en función de la edad, los antecedentes familiares, la graduación y otros factores.
Sin embargo, la vuelta al cole es un momento muy práctico para incorporar la revisión visual a la preparación del nuevo curso.
Es especialmente recomendable consultar si:
- El niño lleva gafas.
- Ha aumentado su graduación anteriormente.
- Existen antecedentes familiares de miopía.
- Se queja de dolores de cabeza.
- Tiene dificultades con la lectura.
- Se acerca mucho a los textos o pantallas.
- Ha cambiado su comportamiento frente a las tareas escolares.
- Los profesores han detectado dificultades relacionadas con la visión.
Una buena visión también forma parte de la vuelta al cole
Preparar la mochila, comprar los libros y organizar los horarios son tareas habituales cuando comienza un nuevo curso. Pero hay algo que muchas veces olvidamos: comprobar que los niños ven correctamente.
Una buena visión facilita muchas de las actividades que forman parte del aprendizaje diario y permite detectar de forma temprana posibles problemas visuales.
Por eso, antes de comenzar las clases, una revisión visual puede ser una excelente forma de empezar el curso cuidando también de su salud visual.
¿Tu hijo está preparado para volver al cole?
Si has observado que se acerca demasiado al libro, se cansa al leer, tiene dolores de cabeza o presenta dificultades para ver la pizarra, no esperes a que el problema afecte a su rendimiento escolar.
En nuestro centro óptico podemos realizar una valoración visual infantil para comprobar cómo está funcionando su sistema visual y detectar posibles necesidades.
Porque preparar la vuelta al cole también significa asegurarnos de que nuestros hijos ven bien para aprender, estudiar y disfrutar de cada nuevo curso.